10 abr 2013

Puntos claves que fallaron en la tragedia de las inundaciones

Posteado por colorá El miércoles, abril 10, 2013 Sin Comentarios

Ha pasado una semana y comienzan a buscarse explicaciónes sobre lo sucedido y entender el motivo y el porque paso lo que paso

Distintas cronicas que hacen analisis y tratan de entender y buscar un motivo para aplicar respuestas y resultados para que no vuelva a sucuder nuevamente.


La tragedia de las inundaciones: 7 puntos clave que fallaron


El diluvio que afectó a Capital y La Plata, con un primer saldo de 59 muertos, puso en blanco sobre negro las causas que se esconden detrás de la catástrofe. Los expertos dicen que las obras que faltan son necesarias pero no suficientes y reclaman un plan urbanístico que contemple el cambio climático. Además, planes de contingencia para atender la emergencia. El agua baja pero las víctimas de la inundación siguen buscando explicaciones para un dolor que sigue a flote. Los familiares de los 59 fallecidos en las ciudades de La Plata y de Buenos Aires, los más de 6000

  evacuados y una sociedad todavía perpleja por la catástrofe intentan comprender cómo el drama cotidiano de las lluvias devino en una de las tragedias más inclementes de la historia reciente en la Argentina. Lo que sigue son los interrogantes que dispararon las inundaciones sobre el accionar de los protagonistas políticos y sobre las causas reales del drama.

1 Las obras de la discordia
   El agua entró a las casas, los comercios y se llevó autos. Peor aún: dejó seis muertos en la Ciudad, más de 53 en la provincia de Buenos Aires y 20 personas desaparecidas. El ministro de Ambiente y Espacio Público, Diego Santilli, aseguró que "no hubo ninguna subejecución en mantenimiento e infraestructura pluvial". Sin embargo, de acuerdo con la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), fue "muy baja la ejecución de las Obras de Infraestructura Urbana", donde se utilizaron "el 5 por ciento de los $107,0 millones asignados".
Y eso no es todo. De acuerdo con el informe de ASAP correspondiente al tercer trimestre de 2012, dentro del gobierno porteño, el ministerio que menos ejecución tuvo de su presupuesto fue el de Desarrollo Urbano, que sólo utilizó el 61,4 por ciento de las partidas asignadas. Si se tienen en cuenta los datos del Ministerio de Hacienda porteño, de los $ 147 millones asignados al programa "Mantenimiento de la Red Pluvial", se ejecutó el 95 por ciento. Pero el programa "Desarrollo de la Infraestructura de la Red Pluvial" fue ejecutado sólo en un 24 por ciento ($50 millones), y el área de Construcciones ejecutó sólo un 12 por ciento de los $40,5 millones asignados.
En la provincia de Buenos Aires, por su parte, a septiembre de 2012, el rubro "Agua Potable, Alcantarillado y Desagües Pluviales" del presupuesto contaba con una partida de $ 1053 millones, de los cuales hasta ese momento se habían ejecutado $ 671,9 millones (el 63, 8 por ciento). Durante 2011, el presupuesto destinado al mismo ítem había sido de $ 952,8 millones, y no fue ejecutado en su totalidad, ya que se utilizó el 81 por ciento de los fondos. Números al margen, ¿son las grandes obras de infraestructura el remedio al flagelo de las indundaciones?
El prestigioso arquitecto Carlos Levinton es un especialista en el tema por haber trabajado en la reconstrucción de ciudades luego de grandes catástrofes naturales en El Salvador, Haití y en Italia. Consultado por WE, descree de las soluciones que puedan llegar a traer la construcción de canales aliviadores y de descarga de los arroyos subterráneos. "La respuesta no está en las grandes obras de infraestructura, que implicarían un mayor endeudamiento y resultados dudosos a mediano y largo plazo", dice. Y agrega: "Los resultados están a la vista, ya que todo lo que se ha hecho no resolvió la situación. Pero no sólo en Buenos Aires, sino en otras ciudades como vemos ahora en La Plata. Es un déficit nacional”. En cambio, propone un plan integral urbanístico que se adapte a los cambios climáticos.

2 Buenos Aires tropical
   Ante cada tormenta que azota a Buenos Aires, desde el gobierno porteño suelen esgrimir la hipótesis de la tropicalización del clima en la Ciudad. "Los niveles de precipitación de este cambio climático vinieron para quedarse", dijo el ministro de Ambiente y Espacio Público, Diego Santilli, después de que cayeran 155 milímetros en la madrugada del martes pasado.
Pablo Canziani, investigador principal del CONICET y director del programa de ambiente de la UCA, sostiene que, más que tropicalización, "hay un fortalecimiento de eventos extremos, y mientras a nivel global no se produzcan avances con respecto al cambio climático, seguirán produciéndose".
En 2012, la violencia del clima sorprendió en más de una ocasión a los porteños: en abril un tornado castigó la Ciudad y el Conurbano, con un saldo de 17 muertos. A principios de diciembre llovieron más de 150 milímetros y se repitieron los anegamientos masivos en distintos puntos de la Ciudad. La ola de calor también se hizo sentir: la víspera de año nuevo fue sofocante, con máximas de hasta 41 grados.
"Ninguna región de la Argentina se considera con clima tropical, ya que uno de los criterios para considerar dicha clasificación es que en el mes más frío del año la temperatura media sea igual o superior a 18°C. En nuestro caso no se cumple", indicaba un parte oficial del SMN ante la seguidilla de inundaciones hacia fines del año pasado. Con respecto a la ciudad de Buenos Aires, consignaba que "se está lejos de una posible tropicalización; su clima se clasifica como templado sin estación seca y con verano cálido".
Por su parte, Levinton entiende que“el cambio global climático es imparable, al menos en los próximos cinco o diez años. Cada vez va a haber más lluvia, de mayor intensidad y en unidades de tiempo más cortas”.



3 Descontrol urbano
   La tragedia volvió a poner bajo la lupa al impacto de la construcción indiscriminada en los grandes centros urbanos. "En primer lugar, la Ciudad está ubicada geográficamente y tiene una forma geológica que la hacen propensa a la inundación", dice Raúl Estrada Oyuela, embajador y experto en temas ambientales, que representó a la Argentina en negociaciones ambientales internacionales e integra el Comité de Cumplimiento del Protocolo de Kioto. "A esa vulnerabilidad se le suma una planificación urbana que responde al negocio pero no a como está el terreno".
Urbanistas y expertos consultados por WE coinciden en la necesidad de definir las zonas con riesgo de inundación para que los códigos de edificación puedan ser adaptados. Levinton impulsa que los barrios más propensos a sufrir i-nundaciones cuenten con una legislación urbana especial. Por ejemplo, propone que los nuevos proyectos inmobiliarios reciban financiación del Gobierno para construir techos ecológicos cubiertos de pasto, que permiten minimizar el impacto de las lluvias y ahorrar agua y reutilizarla en las redes de aquellos mismos edificios.
"Desde hace quince años que no se introducen cambios en la forma de construir en la Ciudad, de manera tal que los edificios sean eficientes desde el punto de vista energético", agrega Estrada Oyuela.

4 Cortoplacismo político
   "Me parece que lo sucedido es un episodio más que revela la imprevisión", dispara Marcos Novaro, director del Centro de Investigaciones Políticas (Cipol), vecino del barrio porteño de Saavedra y quien estuvo dos días sin luz. Y afirmó: "A Macri lo agarró con el pie izquierdo. En el Gobierno porteño quedó en evidencia que no hay más de dos o tres funcionarios para hacerse cargo. Solo Horacio Rodríguez Larreta, pero como no estaba, se evidenció que (la vicejefa, María Eugenia) Vidal no estuvo a la altura de la situación". Sobre el gobernador bonaerense Daniel Scioli, Novaro asegura: "Nada garantiza que no tenga que pagar un costo político. ¿Dónde está la obra pública de la que se habla desde hace 10 años?". A su vez, cuestionó el rol de la presidenta Cristina Kirchner. "Cuando (desde el Gobierno nacional) vieron que les servía, recapacitaron sobre la marcha, porque con tesitura se puede generar una indignación general. Hubo una sobreactuación como lo fue ir a Roma (a entrevistarse con el Papa)", sostuvo.
Por su parte, Natalia Aquilino, directora del Programa de Incidencia, Monitoreo y Evaluación de CIPPEC, explica: "No se trabajó conjuntamente en el monitoreo y evaluación de las obras; puede haber como instancias esporádicas de control pero no hay sistematicidad y no hay un plan para saber cómo avanzan las obras en el país". Y agrega: "Se debe profundizar en cómo las obras mejoran la calidad de vida de la gente; sobre todo para saber si los impactos son positivos o trajeron problemas adicionales".
En tanto, Julio Burdman, consultor asociado de la consultora Analytica, sostiene: "La primera comunicación pública de Macri no estuvo bien: estaba descolocado frente a la tragedia y, en lugar de ejercer el liderazgo público, se enredó en una telaraña de excusas, explicaciones y justificaciones que no daban cuenta de lo que estaba sucediendo. Cristina Kirchner hizo lo que tenía que hacer, y que debió haber hecho en otros casos: poner el cuerpo, estar cerca de las víctimas y motivar a los funcionarios".

5 Emergencias y planes
   El secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni, caminaba por las calles de Tolosa con el agua hasta la cintura alzando una persona mayor. Antes, los vecinos se habían autoevacuado y brindado ayuda para poder salir de sus propias casas. Las escenas vistas disparan muchas preguntas: ¿Qué hacer ante una emergencia? ¿Qué organismo debe actuar? ¿Adónde trasladarse frente a una catástrofe? Las respuestas están, pero no siempre son conocidas por todos.
"En el municipio de La Plata hay un plan de respuesta. Pero ahí la principal falla tiene que ver con la inadecuada difusión del plan, ya que no todos los platenses lo conocen. Entonces, cuando la sociedad tiene que responder no sabe qué hacer", explica Pablo Bruno, director nacional de Gestión del Riesgo de Emergencia y Desastres de Cruz Roja Argentina. "El otro vacío típico tiene que ver con la coordinación de los niveles nacional, provincial y municipal", asegura.
Consultado sobre cómo confeccionar un plan de emergencia, Bruno enumera: "Deben participar todos los actores de la sociedad de todos los niveles (organismos públicos, ONGs, dirigentes políticos); se debe aclarar qué organismo lleva adelante cada plan en cada lugar; y hay que realizar una permanente difusión del plan". Sin embargo, Bruno aclara que Cruz Roja Argentina, si bien participó en tareas de asistencia en La Plata, no fue convocado al momento en que se confeccionó el plan.

6 Uso y abuso de las alertas
   El Servicio Meteorológico Nacional (SNM) fue otro de los que recibió un baño de críticas luego de que Buenos Aires y La Plata quedaran bajo agua. Si bien los meteorólogos sabían que ambas ciudades iban a ser castigadas por fuertes tormentas durante la última seguidilla de feriados, lo cierto es que el grueso de la población hizo caso omiso a las alertas.
Mientras muchos critican el mal uso de las alertas meteorológicas - a partir de las críticas que recibió el SMN luego de episodios como el diluvio de granizo en julio de 2006, su abuso hizo que se perdiera el efecto preventivo de la medida- otros caen sobre la idoneidad del organismo encargado de pronosticar los cada vez más frecuentes fenómenos climáticos. "El SNM no está en condiciones de informar qué es lo que va a pasar, porque no tiene equipamiento ni recursos para hacerlo. Creo yo que ha abusado de la alerta meteorológica. La gente no le hace caso y ahora es el cuento del pastorcito mentiroso: vino el lobo y nadie escuchó", dice Estrada Oyuela.
Por su parte, Canziani opina que "el SMN hace lo que puede con lo que tiene. Es un organismo que fue desmantelado y recién ahora está recuperándose".

7 El rol de la comunidad
   Cada día los habitantes del Área Metroplitana de Buenos Aires generan 17.000 toneladas de basura. Con el servicio de recolección jaqueado por un conflicto por la ampliación del predio del Ceamse que involucra a los gobiernos nacional, provincial y porteño, la exposición de residuos en las calles se transformó en una costumbre en los últimos meses. En este marco, los especialistas sostienen que el rol de los vecinos en el manejo de la basura es clave ante la amenaza de fuertes tormentas. De hecho, entre las causas de la inundación, se cuenta el hecho de que la basura acumulada en Buenos Aires y La Plata por los feriados de Semana Santa obstruyó parte de las bocas de drenado.
Levinton también pone el foco en el papel de la comunidad. Propone un plan estratégico de prevención que incluye la instalación de un mecanismo de alerta temprana que notifique a la comunidad local. Para el experto en emergencias, ante la falta de reacción del Estado, los vecinos pueden jugar un rol importante a la hora de mitigar el impacto de estas catástrofes. "De la misma manera en que, por ejemplo en Nuñez, los vecinos armaron una red de seguridad vecinal con normas para combatir los hechos de violencia, también podrían autogestionar un plan contra las inundaciones", concluye.

Por qué se inundó La Plata

Intentar encontrar las causas que provocaron la catástrofe en la ciudad de La Plata implica sumergirse en el estudio de los múltiples factores que incidieron en la tragedia.


Cualquier explicación tiene que comenzar con el factor climático. Según el Servicio Meteorológico Nacional, en el momento de mayor intensidad del temporal, la lluvia se concentró sobre el centro de La Plata y no fluyó. De los casi 400 milímetros que cayeron a lo largo del día, 313 lo hicieron en un período de 6 horas, entre las 15 y las 21. La Facultad de Ciencias Astrofísicas y Geografía Física de la Universidad de La Plata, que tomó las mediciones, estima que esa cantidad se concentró en solo 3 horas.

Para tener un valor de referencia, la media en La Plata para marzo, el mes más lluvioso, es de 111 milímetros. La tormenta cuadruplicó ese valor en un día. Según Pablo Canziani, investigador principal del Conicet y director del Programa de Estudios Atmosféricos de la UCA, estos fenómenos climáticos se incrementaron desde 1980 y ya no son excepcionales. “Se observa un cambio en el patrón de las lluvias, tanto en su intensidad como en su frecuencia, y es probable que sigan ocurriendo, pero no se puede predecir cuándo”, detalló.

Frente a esta situación, los especialistas aseguran que es necesario asumir que Buenos Aires es un territorio inundabl e y que una primera medida sería crear planes de contingencia para afrontar estas catástrofes, más allá de las obras de infraestructura que haya que realizar.

La tragedia también se vio agravada por la falta de un sistema de alerta para estas situaciones. Según fuentes consultadas, el radar en Ezeiza alcanza a cubrir sólo un sector de La Plata y se necesitaría un sistema integrado entre Argentina, Uruguay y el sur de Brasil para monitorear correctamente la zona. A este escenario hay que agregarle la obsolescencia de los equipos actuales. “Hace más de 40 años que no hay en el país inversión en instrumental de observación geofísica, no hay tecnología adecuada y lo que hay no alcanza a cubrir las necesidades”, afirma Canziani.

Otra causa para explicar lo sucedido tiene que ver con la reactivación económica que, al igual que el resto del país, vivió La Plata a partir de 2003. Según la Dirección de Estadísticas municipal, hasta 2008 se habían pedido permisos de construcción por más de 2.000.000 de metros cuadrados en la ciudad y sus alrededores. Casas unifamiliares con jardín fueron reemplazadas en forma progresiva por torres y la densidad pasó de 250 habitantes por hectárea hasta casi 1.200. Esto contribuyó a impermeabilizar el suelo y colapsó el sistema de infraestructura.

Para Rubén Pesci, arquitecto y presidente de la Fundación CEPA (Centro de Estudios y Proyectos del Ambiente), éste es un aspecto clave del desastre. “Debería haber un cambio contundente en los códigos de edificación, limitando la ocupación del suelo urbano a no más del 30-40 % del lote, para dejar jardines naturales. De lo contrario, toda el área urbana es una trampa de escurrimiento del agua en ocasiones de tormenta”.

Para vislumbrar la tercera posible causa de la tragedia, hay que remontarse a la inundación que sufrió la zona norte de La Plata en 2008. Según Antonio Elio Brailovsky, especialista en historia ambiental, “al desbordar el arroyo El Gato, la autopista Buenos Aires-La Plata habría funcionado como un dique, y no permitió que el caudal de agua desagotara en forma eficiente”. Brailovsky afirma que esto ya había sucedido hace cinco años y las autoridades estaban al tanto del problema. El especialista también plantea la realización de un trabajo de obras interjurisdiccionales. “Un óptimo plan mancomunado sería que la Provincia hiciera obras de retención de agua y la Ciudad avanzara en las obras de los canales aliviadores”.

Para encarar resoluciones estructurales de este tipo, es necesario que el tema sea una prioridad de la agenda política. En una entrevista realizada por el Diario de Arquitectura de Clarín en 2011 a los candidatos a intendente de La Plata, ni Bruera ni ningún otro hizo referencia a la necesidad de iniciar obras para enfrentarse a posibles inundaciones.

Para el urbanista Alfredo Garay, una solución sistémica que englobe toda el Area Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) es indispensable. Dentro de ese esquema, el estudio de las cuencas se impone como una tarea fundamental que todavía no se ha encarado. Una cuenca puede definirse como un territorio que drena agua en un punto común, sea un riachuelo, un arroyo o un río. En el AMBA existen once cuencas, algunas de las cuales recorren tanto la provincia como la ciudad de Buenos Aires. “Hay que implementar un plan a largo plazo de manejo de cuencas para todo el área metropolitana, consensuado entre los gobiernos. También es necesario monitorear la actividad de cada una, ya que cambia todo el tiempo. Es crucial el mantenimiento de las cuencas; cuidar que estén limpias y libres de basura”, explicó Garay.

Según informó el ingeniero Sergio Liscia, director de la Carrera de Hidraúlica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de La Plata ya se lanzó una investigación para conocer las causas exactas de por qué se inundó la ciudad, “Estamos preparando un informe para la Nación con el detalle del estado de las obras de infraestructura que se estaban ejecutando y del plan hidraúlico que se estaba implementando. Calculamos que podremos concluirlo en 40 días”, dijo.

Colaboraron: Cayetana Mercé, Inés Alvarez y Paula Baldo

Mapa del agua


Los círculos son zonas inundadas donde se registraron alturas de entre 50 cm y 2 metros. Los datos fueron obtenidos a partir de un relevamiento recorriendo zonas y apartir de datos de los mismos afectados. Los círculos rojos piquetes sofocados a la vera de las inundaciones. Al mismo plano se superpuso el curso del Arroyo Perez a la derecha y el Arroyo San Carlos a la izquierda. Ambos pasan por 7 y 522 otra zona muy afectada y desembocan en el arrollo el Gato. Como vemos las inundaciones urbanas coinciden con los cursos de los arroyos. (Elaborado por Daniel García)

Errores humanos y cambio climático causan inundaciones en Argentina


El entubamiento subterráneo de arroyos de llanura y la fiebre de la construcción indiscriminada de edificios, sumados al cambio climático, son las principales causas de las trágicas inundaciones que azotaron a Buenos Aires y La Plata (63 km al sur), con un saldo de 56 muertos, dijeron expertos a la AFP.

El entubamiento subterráneo de arroyos de llanura y la fiebre de la construcción indiscriminada de edificios, sumados al cambio climático, son las principales causas de las trágicas inundaciones que azotaron a Buenos Aires y La Plata (63 km al sur), con un saldo de 57 muertos, dijeron expertos a la AFP.
El fenómeno golpeó particularmente a La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, donde el martes pasó a la historia como el día en el que llovió el doble del promedio de todo el mes de abril, con registros de hasta 300 milímetros en algunas zonas.
"Las inundaciones en Buenos Aires y La Plata tienen orígenes semejantes porque son ciudades que no tuvieron en cuenta a ninguno de los arroyos que existían en el terreno donde se levantaron", explicó a la AFP el arquitecto Roberto Livingston.
El también profesor de posgrado en varias universidades de la región, dijo que "para algunos arquitectos los cursos de agua son molestias y suelen entubarlos. Pero a los ríos no les gusta correr dentro de cañerías, como sucede con varios cursos de agua debajo de la capital argentina".
"El Maldonado fue un río que ha tenido márgenes verdes, que atraviesa Buenos Aires como el Támesis de Londres o el Sena de París, pero muchos porteños desconocen que está bajo sus pies", señaló el profesional.
Este entubamiento de arroyos de llanura estrecha las posibilidades de escurrimiento de las aguas durante tormentas intensas, a lo que "se suma la impermeabilización por el pavimento, la falta de parques y el crecimiento indiscriminado de la construcción", añadió. Las precipitaciones caídas entre el martes y la madrugada del miércoles dejaron 49 víctimas fatales en La Plata y un total de 2.500 evacuados, que bajaron a 1.000 este jueves, mientras que en Buenos Aires seis personas perdieron la vida y centenares debieron abandonar sus hogares, y otras dos fallecieron en su superpoblada periferia.
El ambientalista Osvaldo Guerrica Echevarría apuntó a la construcción de torres en barrios de casas bajas de Buenos Aires como una de las razones del fenómeno.
"La única solución es terminar de construir y, sin embargo, no paran. Todo lo que se hace es acentuar el problema", señaló el integrante de la Asociación Amigos del Lago del barrio de Palermo en la página web de la entidad.
Sobre el tema, apuntó que "todas las bases de las torres se convierten en impedimientos para que escurran las aguas. Son 20 o 30 metros impermeabilizados hacia abajo. Sobre la costa de Buenos Aires, hay una barrera de torres, que constituye un dique al escurrimiento subterráneo de las aguas" hacia el Río de la Plata.
Desde el lado académico, Matilde Rusticucci, directora del departamento de Ciencias de la atmósfera y los océanos de la Universidad de Buenos Aires, ubica al fenómeno "en el contexto de cambio climático global con un aumento de la intensidad y frecuencia de precipitaciones extremas".
Para la directora del departamento que concentra los mejores meteorólogos y climatólogos del país, "estos fenómenos vinieron para quedarse y hay que prepararse para enfrentarlos".
"Hay que establecer un sistema de alertas que comienza con el parte del Sistema Meteorológico y que debe garantizarse que llegue a la población. Por su parte, los vecinos tienen que tener un patrón de respuesta y saber qué hacer y adónde ir", agregó.
De todos modos, Rusticucci señaló que "hay que tomar medidas estructurales para adecuar las ciudades a este nuevo régimen de lluvias extremas" y recordó que Buenos Aires ya había vivido una situación parecida a fines del año pasado.
La filial local de la organización ecologista Greenpeace llamó a las autoridades "a tomar en serio el cambio climático".
"El temporal que cobró víctimas humanas y arrasó con los bienes de miles de familias, tiene como causa principal la irresponsabilidad con la que las autoridades han venido tomando el cambio climático", dijo en un comunicado.
Advirtió que "el marketing ambiental destinado solo a ganar elecciones no sirve" y afirmó que "solo políticas certeras en materia ambiental nos permitirán hacer frente a los nuevos fenómenos extremos a los que nos está sometiendo el cambio climático".
Consultada sobre la falta de interacción entre los estudiosos del tema y los funcionarios y los políticos, Rusticucci admitió "no existen vasos comunicantes y no hay consultas". "Hace unos días, por primera vez, un grupo de legisladores de la Ciudad de Buenos Aires se puso en contacto con nosotros por este tema", reveló la académica, que dirige al grupo de científicos que más sabe del tema en el país.
El entubamiento subterráneo de arroyos de llanura y la fiebre de la construcción indiscriminada de edificios, sumados al cambio climático, son las principales causas de las trágicas inundaciones que azotaron a Buenos Aires y La Plata (63 km al sur), con un saldo de 56 muertos, dijeron expertos a la AFP.


¿Qué ha sucedido en Bs. As. en los últimos 50 / 60 años para qué cada vez sean más graves las consecuencias provocadas por una lluvia copiosa? Sucedió lo siguiente:


a) Se prolongó, hasta en más de 500 m de su lugar original, la desembocadura de los cinco arroyos que desaguan sobre el Estuario del Plata (mal llamado río).
b) Se impermeabilizó la mayor parte de la entonces superficie absorbente de la ciudad con nuevas construcciones.
c) Se redujo sensiblemente la cantidad de espacios verdes, tanto públicos como privados.
d) Se construyeron edificios en altura indiscriminadamente en casi toda la ciudad, pero principalmente en las zonas cercanas a la costa (Puerto Madero, microcentro, Retiro, Recoleta, Palermo, Belgrano, Núñez).
e) En la normativa constructiva de las zonas más densamente pobladas se eliminó la obligatoriedad de mantener el pulmón de manzana absorbente.
f) Por obra de sucesivas repavimentaciones, el nivel de las calzadas ha sido elevado ostensiblemente.
g) Existen barreras físicas, que separan zonas inundables de terrenos absorbentes.
h) Los conductos de desagote pluvial que conducen hacia los arroyos entubados, quienes finalmente desaguan en el estuario, transportan también líquidos cloacales y efluentes industriales.

¿Cuál es el efecto de esta permisiva intervención sobre el cuerpo vivo de la Ciudad? ¿Cómo influye cada una de estas circunstancias, potenciando los efectos de una lluvia?
a) Los arroyos de llanura, como lo que atraviesan la Ciudad de Bs. As., y que entubados han sido convertidos en pluvioductos, tienen muy poca pendiente y por lo tanto poca velocidad de escurrimiento. Si alegremente se prolonga su desembocadura con rellenos sobre la costa, el escurrimiento de las aguas se retarda sensiblemente (a mayor alejamiento de la costa original, mayor tiempo de desagote de los conductos). La costa de laCiudad ha sido rellenada históricamente en una superficie que casi llega a los 40 km cuadrados y la desembocadura de los arroyos ha sido prolongada hasta en 500 m. Este tipo de tareas continúa en la actualidad para ejecutar las ilegales obras de ampliación del Aeroparque Jorge Newbery.
b) El auge de la construcción en propiedad horizontal, ya sea entre medianeras o en edificios de perímetro libre (torres), eliminó la existencia de terrenos privados absorbentes.
c) Durante el siglo XX se redujo la cantidad de espacios verdes públicos en más de 50 hectáreas. Esto, además de ser un perjuicio directo a la población porque se le eliminó la posibilidad de su disfrute, se constituyó en una sensible pérdida de superficie absorbente.
d) Las fundaciones de los edificios en altura implican excavaciones muy profundas que sobrepasan largamente las dos primeras napas de agua. Es a través de estas napas, que los terrenos aún absorbentes acumulan el agua y la envían alestuario. La red de bases de hormigón construidas, constituyen -subterráneamente- un verdadero dique a la evacuación de las aguas de lluvia, retrasando y muchas veces impidiendo el escurrimiento.
e) Los códigos indicaban la existencia de un “pulmón de manzana absorbente”. Esta obligación dejó de existir y desde hace muchos años se permite construir planta baja y primer piso en cada parcela, perdiendo así, el pulmón de manzana, su condición de permeabilidad.
f) Las calles de la ciudad estaban empedradas en un nivel por lo menos 20 cm por debajo de la vereda. Las sucesivas pavimentaciones y repavimentaciones sobre el adoquinado original ha invertido esa relación; las calles (salvo la cuneta de hormigón) han quedado más altas que las veredas, facilitando así la inundación inmediata de estas.
g) Los largos y continuos paredones que rodean los antiguos predios ferroviarios siguen existiendo, a pesar de que su eliminación haría desaparecer una barrera física entre el agua de las zonas inundadas y un gran sector de superficie absorbente.
h) Una parte significativa de la sección útil de los pluvioductos, es utilizada desde hace más de veinte (20) años por líquidos cloacales y efluentes industriales no tratados, ya que la red cloacal está colapsada desde entonces y no existen plantas de tratamiento de efluentes. Esto hace que, no sólo se reduzca la posibilidad de evacuación rápida de las aguas de lluvia, sino que estos líquidos altamente contaminados, descarguen “en crudo” en nuestro ya contaminado estuario.

Todo esto es sabido y reconocido por profesionales y técnicos de diversa extracción, pero dirigentes políticos y funcionarios siguen proponiendo megaobras de transporte, almacenamiento y evacuación de aguas de lluvia (como el peligroso proyecto de los túneles aliviadores del Maldonado) que significan gastos extraordinarios -aún con endeudamiento externo- pero sin contemplar la posibilidad de parar de construir, parar de impermeabilizar y ejecutar proyectos vecinales como son los de generar nuevas tierras absorbentes en los predios que son del dominio público del Estado Nacional dentro de la ciudad -ferroviarios, militares, ex Mercado de Hacienda, etc. que suman más de 300 hectáreas- y construir un lago regulador sobre la ex playa ferroviaria de Palermo.

NINGUNA LOCURA DE SAN PEDRO


La mitad de los 3,2 millones de muertos en catástrofes del siglo XX fueron víctimas de inundaciones. Aquí, el autor, doctor en ecología tropical, postula que el cambio climático sólo extrema fenómenos naturales que son, en realidad, agravados por el hombre.

FUENTES 

9 abr 2013

Buenos Aires, ciudad inundable

Posteado por colorá El martes, abril 09, 2013 Sin Comentarios

Buenos Aires, ciudad inundable (por Antonio Elio Brailovsky)


 Los desastres naturales no existen. El desastre es la expresión social de un fenómeno natural. A lo largo de varias siglos, la Ciudad de Buenos Aires primero y su Área Metropolitana después han ido bajando, hasta ocupar una superficie cada vez mayor de terrenos bajos.
 Detrás del loteo inescrupuloso han venido las obras salvadoras, cuya contribución a la solución de los problemas siempre fue menor de lo esperado. Sin embargo, siempre se pidió y prometió la solución definitiva de las inundaciones urbanas, sin preguntar si esa solución era técnicamente factible y, además, si la podríamos pagar. ¿Nos atreveremos a decir que no hay solución definitiva y que la mejor gestión de crecidas es aquella que acepta esa realidad?

Imagen: Topografía de la Ciudad de Buenos Aires

Obsérvese la línea de cota 0 y -5 m (Nuñez, Belgrano, Palermo) en coincidencia con las áreas más afectadas por las inundaciones.

Se trata además de las zonas más densamente pobladas y mejor cotizadas de la ciudad

Fuente: Mapa extraido de Hidrogeologia de la Ciudad de Buenos Aires (Dr. Miguel P. Auge)



Sin duda la mejor actuación de Mickey Mouse en toda su carrera fue cuando representó al discípulo del mago en la música incidental de Paul Dukas: "El aprendiz de hechicero", con la batuta de Leopoldo Stokowsky. Por una vez Mickey pudo liberarse de la banalidad de los argumentos de Disney y mostrar su capacidad actoral en un conflicto humano. El equipo Dukas, Stokowsky, Mouse, nos muestra una inundación artificial. No se debe al capricho de la naturaleza, sino que es el resultado de la acción humana (o ratonil) que pone en marcha mecanismos que después no sabe o no puede contrarrestar.

Lo que hace a Buenos Aires inundarse es muy, pero muy semejante. En las últimas semanas, la Ciudad de Buenos Aires sufrió graves inundaciones. A quienes las administran en diferentes períodos les suele resultar más fácil hablar de "catástrofes naturales" para eludir su responsabilidad en la construcción de esas catástrofes. No está de más repetir, una y otra vez, que las catástrofes naturales no existen: el desastre es la expresión social de un fenómeno natural.

Como siempre, para entender algo necesitamos saber su historia. Las inundaciones nos acompañan desde que la sífilis que le quemó el cerebro a Pedro de Mendoza le impidió percibir la topografía del terreno donde fundó la ranchería que dedicó a la Virgen del Buen Aire. Así, nos cuenta Ulrico Schmidel, el cronista de la expedición, que una iglesia de esa ciudad "se la llevó la corriente del río", lo que quiere decir que la puso en el bajo de la barranca, en la zona de influencia de las sudestadas. Lo más interesante es que los historiadores oficiales de la Ciudad (Rómulo Zabala y Enrique de Gandía) desmienten absolutamente que Mendoza haya fundado en un lugar inundable. Y al mismo tiempo cuentan de un edificio que se perdió por la inundación. Ese tipo de contradicciones se mantiene hasta el presente.

Juan de Garay, con una cabeza más lúcida, fundó en el alto de la barranca. Sin embargo, las instrucciones del Rey de España para fundar ciudades en América eran las del trazado en cuadrícula, sin que importara mucho lo que hubiera dentro de esas líneas forzosamente rectas. Así, Buenos Aires se superpuso a una serie de arroyos, que los vecinos llamaron "Terceros", ya que ése el nombre de los cobradores de impuestos. Sucede que ambos "se llevaban todo". Ocupar los Terceros fue el primer error urbanístico importante, ya que causó inundaciones durante los siguientes trescientos años, hasta que fueron canalizados y tapados.


Imagen: Arroyo Maldonado de la Ciudad de Buenos Aires

En coincidencia con el cauce del Arroyo Maldonado se ubica uno de los corredores con mayor desarrollo inmobiliario de los últimos años

Fuente: Mapa extraido de Atlas Ambiental de Buenos Aires 


Fuera de esto, la Ciudad atravesó un período bastante estable, mientras se mantuvo dentro de límites naturales bien definidos. Que eran, al norte y oeste el arroyo Maldonado, al este la parte superior de la barranca del Río de la Plata, y al sur el bañado de Flores (que terminaba en el Riachuelo).

Los mapas de la Ciudad de fines del período colonial muestran claramente esos límites naturales. Los cartógrafos del siglo XVIII marcan el borde de la barranca sobre el Río de la Plata, la playa, los bancos de arena y los bajos inundables que llegaban al Riachuelo. Ese era el límite que las leyes coloniales y el sentido común indicaban no ocupar. Estos detalles aparecerán en todos los mapas hasta los últimos años del siglo XIX, cuando la especulación inmobiliaria y la política manden los inmigrantes a vivir a las zonas inundables. Los gallegos irán a Soldati y Barracas, los tanos a La Boca y los mapas borrarán para siempre que esas personas fueron a las zonas bajas, que no debían haberse poblado porque no eran aptas para eso. Miren ustedes cualquier guía de calles de Buenos Aires y verán que tiene menos información que un mapa del siglo XVIII.

Tenemos una muy buena descripción de la gran inundación de 1820 en el cuento "El Matadero", de Esteban Echeverría (aunque lo ambienta varios años después, para hacerla coincidir con la intriga política). Allí nos cuenta que si uno se subía a las torres de las iglesias, podía ver la ciudad rodeada de agua hasta el horizonte. Dato relevante: estaba rodeada de agua del lado de afuera. En la peor crecida del siglo XIX (y tal vez la peor de la historia de la Ciudad), Buenos Aires no se inundó. Y es que la historia de las inundaciones es, al mismo tiempo, la del descenso de la Ciudad hacia los bajos: la parte inferior de la barranca del Plata, los valles de inundación de los arroyos.

Juan Manuel de Rosas empezó ocupando la zona de bañados de Palermo, en la costa del Río de la Plata, donde edificó su palacio. El lugar no era adecuado para eso, pero había una razón política: desde 1838, una armada francesa boqueaba el puerto de Buenos Aires. Más tarde se les unieron los ingleses y tuvimos el boqueo anglofrancés. Rosas tenía que demostrar que era capaz de afrontar cualquier contingencia y que era lo suficientemente macho como para ganarle a la naturaleza. "Hasta el barro cimarrón de Palermo y la tierra ingrata se conformaron a su voluntad", dice Jorge Luis Borges de esa decisión.

A su caída (¡la de Rosas, por supuesto!) varios políticos, encabezados por Sarmiento, impulsan el proyecto de parquizar el bañado de Palermo. Lo que significa la mejor decisión posible. Una foto de Buenos Aires tomada desde la costa nos mostrará la cadena de parques que caracteriza la Ciudad. Casi todos esos espacios verdes están en el bajo de la barranca, en el sitio que podía tener un uso recreativo pero no habitacional. Recordemos que el Palermo de Thays llegaba hasta el borde del agua, que a fines del siglo XIX estaba en la hoy avenida Figueroa Alcorta.

Imagen: Reconstrucción histórica de los límites naturales de la Ciudad de Buenos Aires área Retiro
Fuente: Imagen extraida de Memoria Visual de Buenos Aires




Han sido décadas de irresponsabilidad las que llevaron a crear las condiciones para que cientos de miles de personas habitaran en terrenos inadecuados para vivienda. Tal vez haya sido el intendente Crespo (a quien honramos en el nombre de un barrio) el que inauguró la simpática actividad de lucrar con la inundación ajena. Crespo fue el impulsor de los loteos en el valle de inundación del arroyo Maldonado. Allí fueron a parar los obreros de una fábrica de calzado, acompañados enseguida por los pequeños comerciantes judíos.

Y una vez que hicimos el negocio de meter un montón de gente en tierras que no debían habitarse, llega el momento de hacer el negocio de la obra salvadora. En 1924 se proyecta el entubamiento del arroyo y se lo anuncia como la solución definitiva. En el casi un siglo que siguió, siempre se prometieron y realizaron obras públicas milagrosas que, en el mejor de los casos, sólo atenuaron un poco las crecidas. Y en el peor y más frecuente de los casos, las empeoraron. El entubamiento del arroyo Maldonado (hoy avenida Juan B. Justo) fue el mejor negocio para los especuladores y los vendedores de obras y el peor para los vecinos.

En una sociedad que se fascina por unas cuantas toneladas de cemento, es fácil convencer a la opinión pública que la obra más grande será, también la más efectiva. Al esconder el arroyo bajo el entubado negamos su existencia y pudimos hacer enormes negocios inmobiliarios con cientos de miles de personas ingenuas que creyeron que la obra se había hecho para protegerlas.

Por el contrario, un arroyo cualquiera se comporta en una crecida mucho peor si está entubado que si corre a cielo abierto. Las paredes del túnel, las columnas, el propio techo, frenan el escurrimiento y lo hacen mucho más lento que si lo hiciera en su cauce natural. Hoy el Maldonado inunda más que si no estuviera entubado. Y, por supuesto, inunda a más gente porque la falsa sensación de seguridad que dan estas obras, atrae más y más pobladores ingenuos que creen que la existencia de una ciudad hace desaparecer mágicamente los mecanismos de la naturaleza.

El negocio de vender primero terrenos inundables y después obras sobre ellos fue tan rentable, que se repitió con los demás arroyos: Vega, Medrano, White, Cildáñez, según el mismo modelo de comportamiento. Y con los mismos escasos resultados.

Imagen: Av. Santa Fe inundada (altura Av. Juan B. Justo y arroyo Maldonado)
Frente a esta imagen recurrente: "¿Tiene sentido volver a cruzar la avenida Santa Fe con cuerdas y botes? ¿No será el momento de empezar a construir puentes peatonales?", reflexiona el autor de la nota

Hay una cuestión de fondo que hace que seamos pesimistas con respecto a las soluciones milagrosas que cada vez escuchamos. Y es que un río o un arroyo no son comparables a calles llenas de agua. Todo río o arroyo cava con sus crecidas un área llamada "valle de inundación", que es la que vuelve a ocupar cuando llueve por encima del promedio. De modo que hacer un caño de desagüe más o menos sofisticado es técnicamente viable. Pero modificar la topografía en una zona construida para elevarla, escapa a las posibilidades técnicas y económicas. Sólo que nadie quiere arruinar su carrera política diciendo la verdad.
Esta situación está agravándose rápidamente porque el cambio climático hace que cada vez llueva más en las zonas húmedas. Para peor, la mayor parte de nuestros decisores políticos no tiene la menor idea de las profundas implicancias de este fenómeno sobre nuestra vida cotidiana, y no les interesa conocerlas.

Con el correr de los años, las ciudades fueron creciendo, y en muchos casos lo hicieron sobre sus valles de inundación. En definitiva, eran zonas próximas, fáciles de ocupar y aun vacías. A veces se trataba de tierras públicas que podían ser ocupadas gratuitamente por migrantes que se hacían una casa precaria, con los materiales que encontraban a mano. Otras, eran tierras baratas que fueron loteadas por empresas inescrupulosas, toleradas por el poder público. En ocasiones, los propios gobiernos construyeron barrios de viviendas populares sobre tierras baratas, sujetas a crecidas. Una investigación que nos estamos debiendo es relevar todos los planes de vivienda social que se hicieron en el país para saber cuál es la proporción que se construyó en tierras bajo cota de inundación. En más ocasiones de las que puedo recordar, un ex funcionario me explicó: "Eran las tierras que teníamos".

La urbanización de áreas inundables incluye historias de muy fuerte corrupción política y administrativa, ya que alguien tuvo que permitir el loteo de terrenos inadecuados para el uso urbano.


imagen: Av. Santa Fe y Humboldt inundada (área de influencia del arroyo Maldonado)
"Es necesario definir con claridad las zonas con riesgo de inundación y comenzar a actuar en ellas", plantea el autor de la nota
(Fuente de la imagen desconocida)

Son, entonces, dos fenómenos paralelos que confluyen para asentar población en áreas inundables. Por una parte, los valles de inundación de los arroyos son la ubicación previsible de las villas miseria, las favelas, callampas o cantegriles de todo el continente. Simplemente, sus habitantes no tienen el acceso económico a tierras mejores. Pueden ser los amplios valles de inundación de los arroyos del Gran Buenos Aires, que a veces tienen una pendiente tan escasa que se requiere un ojo entrenado para detectar sus limites. O las zonas próximas al río Mapocho, en Santiago de Chile. O las profundas correderas que llevan al Guayre, en Caracas.

A partir de 1930, el proceso industrial acelera la urbanización vertiginosa y obliga a utilizar todos los espacios disponibles. Esto hace cada vez más fuerte la presión social y económica para ocupar los terrenos bajos: Buenos Aires debe crecer, sin que importe cómo ni dónde lo haga. La casi totalidad de la superficie del partido de Avellaneda es zona de riesgo.

Nos resultan importantes estos datos como reflejo de una sociedad que necesita ocupar todas las tierras posibles y que necesita creer en su capacidad ilimitada para dominar los fenómenos naturales. Por eso, después de cada obra de atenuación de crecidas se anuncia que se ha logrado "la solución definitiva". Pero lo sugestivo es que no son sólo los pobres los que se inundan. El descenso de las ciudades hacia los valles de inundación de ríos y arroyos es una parte muy importante de su proceso de expansión, y no fue tenido en cuenta en todas sus implicancias. Basta con ver en los diarios de este período las fotos de las inundaciones urbanas o ver también las fotografías de inundaciones actuales, que afectan viviendas construidas en este período.

En algunos casos se trata, previsiblemente, de viviendas autoconstruidas por pobladores marginales. Pero con mucha frecuencia nos encontramos con obras hechas por profesionales de la arquitectura y emplazadas en áreas inundables. El caso de varios de los countries de Pilar, que quedaron bajo el agua en una inundación reciente, es un buen ejemplo de lo que no debe hacerse y se hace todos los días. Por supuesto, todo el aparato normativo está pensado para facilitar esas operaciones. Para definir una línea de ribera (es decir, para saber si un terreno va a quedar adentro o afuera de la zona inundable) es necesario tener en cuenta las crecidas del último siglo. Las normas de la Provincia de Buenos Aires consideran que cien años es mucho y toman sólo 5 años. O sea que basta una breve temporada seca para poner en el mercado una gran superficie inundable y meter allí a todos los que confiaron.

Lo que nos lleva a pensar en términos de un cierto estilo de formación profesional que desestima todo lo que no puede incorporarse al tablero de dibujo. Precisamente, el ambiente (o, en este caso, los ritmos de la naturaleza) es aquello que cae fuera del tablero, pero debería caer adentro del proyecto.

El tema también hay que asociarlo al urbanismo y a la política urbana. Aceptar de una vez que las obras definitivas no existen, que en el mejor de los casos sólo podrán atenuar las crecidas, pero que los problemas subsistirán. Verlo de otra manera nos sirve para empezar a adaptar la Ciudad a su realidad inundable. Por ejemplo: ¿tiene sentido volver a cruzar la avenida Santa Fe con cuerdas y botes? ¿No será el momento de empezar a construir puentes peatonales? Después, las obras tal vez ayuden a que se usen una vez cada dos años en vez de usarlos dos veces en una semana.

Lo mismo con la electricidad. No tiene sentido seguir discutiendo cada vez si hay o no cortes preventivos en las zonas de riesgo. Es decir, si dejamos la gente a oscuras o si corremos el riesgo de que alguien muera electrocutado. En muchas zonas necesitamos tener luces de emergencia. Por supuesto, no se construye igual en sitios que se inundan que en otros que van a estar siempre secos. Hay que cambiar los Códigos de Edificación y de Planeamiento Urbano para adaptarlos a esa realidad. La primera y más urgente medida es definir con claridad las zonas con riesgo de inundación y comenzar a actuar en ellas.

Y cerramos esta nota volviendo al cine. En "Portero de Noche", Dirk Bogarde y Charlotte Rampling nos muestran una perversa relación entre el carcelero y su víctima. Entre nosotros, las víctimas de las crecidas son quienes dan el mejor respaldo a quienes las inundaron. Porque definir un área como inundable equivale a hacer bajar el valor de la propiedad inmueble. En una sociedad en la que el valor de las propiedades es un bien más protegido que la vida, son muchos los inundados que no quieren este tipo de medidas y viven pendientes de la próxima (y tal vez inútil) obra mágica.

Acerca del autor del artículo Antonio Elio Brailovsky es autor del libro "Buenos Aires, ciudad inundable", publicado en coedición Kaicrón-Le Monde Diplomatique. Profesor Titular en las Universidades de Buenos Aires y Belgrano.

Contacto antonioeliobrailovsky@yahoo.com.ar http://www.elistas.net/lista/abrailovsky/archivo/indice/1

5 abr 2013

La catastrofe sin dimension

Posteado por colorá El viernes, abril 05, 2013 Sin Comentarios

La peor tragedia en La Plata provocó al menos 51 muertos

En 7 horas cayeron 400 milímetros, la mayor lluvia en la historia de la ciudad. Dejó más de 3.000 evacuados y también puso en evidencia la falta de inversión y los problemas de infraestructura.




La primera sombra de la noche sobre la charca mugrienta que cubría el viejo Falcon, al costado del zanjón, presagiaba una muerte espantosa. Tarde los bomberos habían descubierto la víctima 48, después del mayor temporal de agua conocido en la capital bonaerense, que dejó además 3.000 evacuados, en 33 centros de atención, y toda la ciudad sin luz, agua, y teléfonos.
Es un territorio bajo catástrofe, con medio centenar de víctimas fatales por la furia de la naturaleza (en siete horas cayeron 400 milímetros) y por la imprevisión humana.
Una joven twittera resumía la despiadada fuerza del agua: “Básicamente me quedé sin casa. No podemos entrar, mi hermana en el techo pudo pasar a lo del vecino. Yo en City Bell y mis viejos en La Plata también inundados (Magdalena Couyoupetrou)”.
El destrozo material es comparable a una amputación. Centenares de familias perdieron casi todo. Y en la noche, la invasión del miedo al robo... Temprano se registraron saqueos en el supermercado Vea de Ringuelet. Luego hubo otros.
Imprevistamente, la presidenta Cristina Fernández fue al Comité de Crisis que funcionó en la Gobernación, después de una recorrida por el barrio de Tolosa, una de las zonas más afectadas por el temporal. “Sé lo que es la inundación porque cuando era chica, tendría 13 años, cuando todavía no estaba entubado el “Arroyo del Gato”, entró el agua en nuestra casa (de Tolosa), de madrugada, en el momento que estás indefenso. No teníamos ni teléfono. Sacábamos y sacábamos agua...”, explicó la presidenta.
La historia de Vanesa Silleti resultó más conmovedora. Permaneció varias horas bloqueada en el interior del auto con su hijo de 10 meses, en 13 y 32, en la circunvalación. Estaba junto a su hermana y cuñado, con un mensaje desesperado: “Le doy el pecho al bebé, no tenemos nada más; estamos acá adentro sin poder movernos”.
Ayer, Scioli trasmitía más que el diagnóstico, una sensación: “Es un drama. Ahora nos vamos encontrando con la peor situación”. Se refería a las víctimas que pasaban de 25 en el registro mañanero a 48 al final de la jornada, según informó el ministro de Seguridad Ricardo Casal..
La Provincia tendrá 3 días de duelo nacional, por decreto de la Presidencia. Esta dramática circunstancia habilitó un encuentro demorado entre Cristina y el gobernador. Otras urgencias consumían las horas de quienes sacaban los muebles mojados a la calle, una CPU, el televisor, libros... Al fin, el destino les reservó a ellos una menor tragedia que al hombre de Villa Elvira que intentó empujar su auto por la calle convertida en río y terminó aplastado por el vehículo. Hasta anoche había una nómina parcial de fallecidos. Anoche, miles de vecinos miraban al cielo y rezaban para evitar nuevas lluvias. Otros, más activos, organizaban piquetes en Abasto, Los Hornos y Melchor Romero. Todos pedían ayuda. FUENTE


Son 51 los muertos tras las inundaciones en La Plata

El ministro de Seguridad y Justicia de la Provincia, Ricardo Casal, aseguró que tras "un relevamiento extensivo con más de 5940 registros domiciliarios" el número de víctimas fatales se mantiene en 51, tal como había anunciado en su anterior informe el gobernador Daniel Scioli. Sostuvo que estiman que esa será "la cifra final" de muertos y que fueron hallados todos los ciudadanos reportados como desaparecidos. Además, anunciaron exenciones impositivas para los damnificados. Más temprano, la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Alicia Kirchner, afirmó que los equipos de su área "están trabajando a full" y dijo que entiende el enojo de algunos damnificados "pero no la violencia", en alusión a las agresiones que sufrió el intendente Pablo Bruera.

Casal destacó la actuación de la Policía Bonaerense, la Prefectura, la Gendarmería y el Ejército argentino para asistir a los damnificados y anunció que la cifra de muertos sigue en 51. "Habiendo hecho un relevamiento extensivo, con mas de 5940 registros domiciliarios, no hemos encontrado más víctimas fatales", aseguró. Detalló que de los 110 llamados sobre personas desaparecidas recibidos en el 911, 106 fueron halladas ilesas y 4 forman parte de la lista de fallecidos difundida anoche. El ministro de Desarrollo Social bonaerense, Martín Ferré, informó que quedan 514 evacuados.

También se anunció que se eximirá a los damnificados del pago del impuesto Inmobiliario Urbano por todo el 2013, al tiempo que se dará una prórroga por 180 días para el pago de las cuotas a quienes tengan planes de pago de deudas impositivas. El Director Ejecutivo de la Agencia de recaudación bonaerense (ARBA), Martín Di Bella, sostuvo que se dispuso además la suspensión por 6 meses de los juicios de apremio por deudas con el fisco.

El ministro de Infraestructura, Alejandro Arlía, manifestó que "uno de los principales problemas fue restablecer el servicio eléctrico" y anunció que "tenemos solamente un 2 por ciento de los usuarios de Edelap fuera del servicio". En tanto, el ministro de Salud, Alejandro Collia, sostuvo que "la situación sanitaria está controlada". FUENTE


Trece horas de terror en un colectivo lleno de pasajeros


Una mujer relata cómo pasaron la noche mojados y sin que nadie los fuera a rescatar.



Subió a un colectivo a las seis de la tarde del martes y se bajó recién trece horas después, a las siete de la mañana. Estuvo con el agua hasta la cintura y sin abrigo. Eva Carbia (69) pasó la peor de sus noches detenida en el centro de La Plata, con autos flotando a los lados, olas que la sacudían y mucho miedo. “En esos momentos se siente miedo de verdad, no sabés lo que te puede pasar”, dice más tranquila pero todavía conmocionada.
El martes a la tarde subió en la esquina de 1 y 44. Estaba empapada después de esperar 50 minutos que llegara uno de los internos del Ramal Oeste. A las pocas cuadras el vehículo no pudo avanzar más porque cuatro autos habían quedado cortando la calle.
“El chofer frenó y quiso esperar un rato a que la tormenta parara, a pesar de que una señora le gritaba que siguiera. Apagó el colectivo y cuando lo quiso prender unos minutos después ya no pudo. La señora se puso más violenta con él al darse cuenta de que el colectivo no podía arrancar”, relató Eva.
Las olas comenzaron a golpear contra las puertas.
 El agua primero subió a la altura del escalón, después a la del techo de los autos que estaban al lado y luego llegó al piso del colectivo.
“No paraba de subir. En poco tiempo el agua la teníamos en los pies. Los nervios se contagiaban y había gente que lloraba, gente que se quería bajar, gente que rezaba. Así pasaron un par de horas y el nivel estaba a la altura de mi cintura. Nos paramos sobre los asientos apoyándonos en los respaldos. El chofer me dio su campera porque yo ya estaba empapada y tiritando.
Yo intentaba tranquilizarme, pero cada vez me costaba más ”. 
Una pareja joven no se aguantó la situación. Se acercó a la puerta delantera y pidió que la dejaran bajar. Pero al tocar el piso se dieron cuenta de que el agua los llevaba y quisieron volver a subir. 
El conductor los alcanzó con un palo y los pudo rescatar. 
“Lo que pasaba afuera parecía de ciencia ficción. Esas películas medio de catástrofe. No sabíamos qué más podía pasarnos. A los más grandes nos daba miedo tener que bajar. No nos quedaba otra que esperar. El chofer había llamado a la compañía y a los bomberos y alguien iba a tener que aparecer, nos ilusionábamos”.
Eva miraba por la ventana hacia afuera y detrás de la cortina de agua sólo veía un container que pasaba flotando. La situación se ponía cada vez más tensa y angustiante. Todos le preguntaban al chofer, quien había hecho las llamadas de rescate, pero no había respuesta. Hasta que en un momento el conductor se dio vuelta y les dijo: “Acá nadie va a venir a rescatarnos. Esa es la verdad. Estamos en manos de Dios”. Muchos estallaron en nervios y se pusieron a llorar. Un hombre rezaba el Padre Nuestro a los gritos y no aliviaba la situación.
Eva estuvo hasta las siete, cuando el agua bajó un poco y un auto se acercó al colectivo. “Fue un hombre gentil que me sacó de ahí. Ya sólo quedábamos los más grandes, los jóvenes se habían animado a bajar haciendo cadena con los brazos. El regreso a casa fue terrible. Vi a decenas de personas que volvían de Semana Santa con sus bolsos flotando y los hijos llorando en brazos. No me lo olvido más”. FUENTE

RELATO DEL DRAMA POR VECINOS


VIDEOS DE LA REALIDAD

LA TARDE DEL 2/4/2013 Y EL COMIENZO DEL DILUVIO





EXELENTE VIDEO DONDE ESTA TODO INUNDADO Y SIGUE LA LLUVIA TORRENCIAL




LAS PRIMERAS IMAGENES AL AMANECER DE UN RESCATISTA AL DIA SIGUIENTE


VIDEO REALIZADOS DESDE EL TREN LA TARDE DEL 2/4/13


VIDEO REALIZADOS DESDE EL TREN  AL DIA SIGUIENTE



Scioli y Alicia Kirchner en el centro de donaciones

La ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, se presentó esta tarde ante el Centro de Donaciones que se montó en un club de La Plata para asistir a damnificados del temporal, y fue recibida con cánticos para "que se vaya" y reproches porque la ayuda "llegó tarde". "Te entiendo, entiendo que estás enojado", atinó a responder la funcionaria, quien arribó al país luego de cumplir actividades con la Unesco en París, y fue increpada por una "demorarse" en presentarse en la zona de desastre, que hasta ahora registró 51 fallecidos.


En una conferencia de prensa con el gobernador bonaerense Daniel Scioli y el intendente de La Plata, Pablo Bruera, la ministra dijo que trabajó "intensamente" desde el martes pasado para brindar ayuda a los afectados por el temporal. Además, consideró que los abucheos que sufrió provinieron de "agitadores". "Deben ser agitadores o violentos porque no quieren que se los ayude. Yo voy a seguir trabajando cara a cara. Voy a estar al lado del otro, como nos pide la presidenta.Entiendo todos los enojos, porque tienen razón. Pero no entiendo la violencia, que nunca conduce a nada", afirmó la hermana del ex presidente Néstor Kirchner.

Los particulares que se hicieron presentes en el club infantil y juvenil General San Martín, ubicado en las calles 7 y 523, para recibir materiales y ayuda como agua y alimentos, reprocharon a la ministra que por el trágico temporal en La Plata: "Hubo gente que se murió, esto llega tarde".

"¡¿Ahora venís?!", le gritaron a la funcionaria cuando llegó al centro de donaciones ubicado en 7 y 523 de La Plata, pasadas las 13, mientras otros presentes defendían a la principal responsable de la asistencia social nacional.

"¡¿Cuánto pagaste por los terrenos de El Calafate?!", le gritó otro vecino, mientras la ministra avanzaba con sus custodios, que también fueron increpados. "¿Cuánto cobrás para defender a esa ricachona? ¡Con la vida del pueblo no se jode!", les dijeron.

Allí se encontraban el gobernador Scioli, quien también fue abucheado por los presentes, y el secretario de Seguridad, Sergio Berni, quien dijo entender "la bronca de la gente cuando perdió todo", y advirtió que "no es tiempo de reflexión sino de acción" ante la tragedia.

"Muchas personas por indignación lógica se han puesto agresivos. No hay especulación, hay que dar respuesta a la gente. Trabajamos a corazón abierto y estamos buscando las soluciones y atacando los problemas", indicó Scioli, cuyo vehículo fue sacudido por un par de vecinos cuando e acercó por unos instantes al Club Infantil y Juvenil General San Martín, lugar donde funciona actualmente el centro de donaciones de la Cruz Roja.

El mandatario provincial, además, elogió "la ayuda desde el primer momento" que recibió La Plata por parte del ministerio de Desarrollo Social, que encabeza Alicia Kirchner. FUENTE

Alicia Kirchner ante los reproches dijo: "Hay agitadores que no quieren que se los ayude" La funcionaria se refirió a los abucheos que recibió por parte de los vecinos en un centro de donaciones de La Plata; "Muchas personas por indignación lógica se han puesto agresivas", dijo Scioli.

Una Abuela de Plaza de Mayo entre las víctimas

La organización de derechos humanos manifestó su "profunda tristeza" por las "terribles consecuencias humanas" del temporal que afectó a la ciudad de La Plata, entre cuyas víctimas se encuentra Lucila Ahumada de Inama, quien aún buscaba a su nieto Daniel y a su nuera Noemí Macedo, secuestrados en 1977 durante la última dictadura cívico militar.

La solidaridad con los inundados




Organizaciones sociales como la Red Solidaria, así como también instituciones religiosas y políticas instalaron centros de recepción de donaciones para los damnificados por el temporal en La Plata. Se reciben alimentos no perecederos, agua mineral, leche, pañales, artículos de limpieza, frazadas, colchones y ropa, entre otros elementos.

* La Red Solidaria, a través de Cáritas, recibe donaciones en distintas parroquias porteñas y particularmente frente a la Catedral Metropolitana, desde donde salen los camiones hacia La Plata.
* La Cruz Roja tiene diversos centros de recepción en la ciudad y en la provincia. Los que tiene en la ciudad de La Plata están ubicados en la Escuela de 9 y 48, el Instituto de Capacitación Política calle 54 entre 10 y 11, el Teatro Argentino calle 51 entre 9 y 10, la Sede de Gimnasia de La Plata calle 4 entre 51 y 53, y la Facultad de Periodismo de La Plata de diagonal 113 y 63, entre algunos puntos.
* La Cámara de Diputados de la Nación recibe ayuda en el acceso al Congreso ubicado sobre la avenida Rivadavia 1864, y luego serán entregados a la Cruz Roja.
* El Senado de la Nación recepciona donativos en la puerta de ingreso de la cámara Alta, en Hipólito Yroyen 1849.
* El Ministerio de Defensa dispuso más de 700 efectivos del Ejército para colaborar con los damnificados por las inundaciones. Se encargan de la repartición de víveres y su traslado, la remoción de escombros y la evacuación de personas. Dispuso el empleo de 30 camiones, 15 vehículos multipropósito Unimog, dos ómnibus, cuatro ambulancias; una planta potabilizadora de agua y ensachetadora; una cocina industrial y 15 cocinas de campaña.
* El equipo argentino de la Copa Davis anunció que a partir de mañana, cuando comiencen los match frente a Francia, se recibirá la ayuda para los inundados en los ingresos del estadio del Parque Roca, ubicado sobre la avenida Roca al 3400, de la ciudad de Buenos Aires.
* La Asociación Corredores de Turismo Carretera (ACTC) abrió su sede de Bogotá 166, del barrio porteño de Caballito, como centro receptor. Los pilotos de los equipos Martos Competición y Boero Carrera Pro anunciaron que este fin de semana harán una campaña solidaria durante la carrera de Turismo Nacional en Concordia.
* La Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) informó que seguirán recibiendo donaciones hasta las 16 en su sede de Uriburu 920, y hasta las 20 en en el Centro de Medicina UBA, Paraguay entre Uriburu y Junín.
* La UCR porteña estableció receptorías en el Comité Capital ubicado en Tucumán 1660, de 13 a 20; también en la calle Virrey Cevallos 962, 17 a 20; Rodríguez Peña 570, 17 a 20; Moreno 1455, 17 a 20; Ecuador 1169, 15 a 20; Paraguay 3093, 17 a 21; y Jujuy 535, entre otros puntos que se pueden consultar llamando al teléfono 4372-0775.
*Nuevo Encuentro habilitó centros de acopio de ayuda en La Plata, en calle 2 Nº 1641 entre 65 y 66; en el Club Gambier de calle 46 entre 132 y 133; en el Centro Cultural Mónica Moltedo en 524 y 17; en la Asociación El Refugio, 29 y 87; Centro de Fomento El Paligue, 90 y 116 y la Asociación José Luis Cabezas, 122 y 52 del barrio El Dique, Ensenada. Al mismo tiempo, las sedes del partido de toda la Provincia reciben donaciones.




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